El Caballo de reyes:
Pura Raza Español
El Origen
Felipe II de España dedicó 8.000 ducados a la construcción de las Caballerizas y encomendó su puesta en marcha. El encargo consistía en construir unas caballerizas donde alojar a los sementales, comprar o arrendar dehesas en el valle del Guadalquivir, donde pastarían y criarían las yeguadas, y —lo más importante— seleccionar y comprar a su criterio las mejores yeguas y sementales de aquellas tierras para llevar a cabo un proceso de selección y mejoramiento de la raza. Esta Yeguada Real de Córdoba fue el origen de la raza del caballo andaluz.
Durante más de 30 años se afinó la especie en la ciudad califal, de donde nació una raza mejorada, ciudad que dio lugar al que se consideró el caballo perfecto. Este ganado equino fue emblema del imperio español y se destinó, en un principio, para uso exclusivo de la Casa Real.
Todo este proceso transcurre en pleno Renacimiento, momento en el que los espectáculos ecuestres se ponen de moda, a lo que hay que sumar los beneficios saludables que los médicos le atribuyeron a la práctica de equitación y juegos con caballos, convirtiéndose la equitación en una práctica muy común entre los aristócratas.
Esta nueva realidad derivó en la necesidad de buscar una especie que no existía, un caballo que fuera bello y ágil, alejado de las piezas medievales que se utilizaban para la lucha y el transporte y que no cuidaban su estética.
Durante estos cinco siglos de historia la crianza del caballo de Pura Raza Española ha pasado por diferentes momentos, algunos críticos, como la invasión francesa a principios del S. XIX o la Revolución Industrial, que invadió su función en la agricultura.
Sin embargo, el Rey Alfonso XIII marcó un hito que fue la puesta en marcha del registro-matrícula para el caballo español.
Posteriormente, en la Guerra Civil, se acontecieron años complicados para la especie, pero el sector fue remontando poco a poco.
Primero con la puesta en marcha del mercado común europeo que permitió que España se convirtiera en el tercer país turístico más importante.
El caballo español ha evolucionado hasta límites insospechables, sus extraordinarias cualidades se han adaptado a la demanda del mercado, preservando por encima de todo su esencia, lo que ha permitido mirar con optimismo al mundo de la alta competición.
Aprender a distinguir un caballo de pura raza española
Ejemplares PRE residentes en Caballerizas Reales